Herramientas para tu sistema nervioso: 3 ejercicios suaves
- catalinauribekling
- 28 may
- 2 min de lectura

Cuando sube el estrés, tu cuerpo intenta protegerte. “Crear recursos” significa darle a tu sistema nervioso suficientes señales de seguridad y apoyo para que pueda calmarse, recentrarse y dejar de tener que solo reaccionar. Estas tres prácticas son sencillas. Ve despacio; menos es más.
Recordarte que estas seguro (30–90 segundos)
Qué hace este ejercicio: Señala “estoy aquí y suficientemente a salvo” a tu cerebro medio, y asi te aleja de reaccionar con lucha/huida/congelación.
Cómo hacerlo: Deja que tus ojos recorran el espacio a tu alrededor. Nombra 5 cosas neutras o agradables que ves (luz en la pared, una planta, un color). Siente los puntos de apoyo de tu cuerpo (silla, piso). Alarga un poco la exhalación. Si ayuda, repite en silencio: “En este momento, estoy aquí”.
Cuándo usarlo: Antes de una conversación difícil, tras un susto o cuando te sientas acelerada/o o nublada/o.
Mano al corazón + exhalación larga (2–3 minutos)
Qué hace este ejercicio: Activa el nervio vago, desacelera el pulso e invita a la calidez y la estabilidad.
Cómo hacerlo: Una mano en el pecho y otra en el abdomen. Inhala suave por la nariz. Exhala como si empañaras un espejo pero con labios cerrados: de manera lenta y susurrada. Prueba 4 tiempos al inhalar y 6–8 al exhalar. Imagina que tus manos calientan y expanden el espacio debajo de ellas. Palabras útiles: “Abdomen suave, espalda amplia”.
Cuándo usarlo: Cuando tengas oleadas de ansiedad, tristeza o vergüenza; antes de dormir, entre sesiones o reuniones.
Cambio del 5% (1–5 minutos)
Qué hace este ejercicio: Construye elección y autoconfianza con ajustes pequeños y respetuosos que tu cuerpo pueda aceptar.
Cómo hacerlo: Pregunta: “¿Qué sería 5% más amable conmigo ahora mismo?” Ejemplos:
Postura: Afloja la mandíbula, baja los hombros o apoya la zona lumbar con un cojín.
Temperatura: Ponte o quítate una capa; toma té tibio; agua fresca en las muñecas.
Estímulos: Baja el brillo, el volumen, busca un lugar más silencioso o mira por la ventana.
Contacto: Presiona los pies en el piso; envuélvete en una manta; sostén una piedra o tela suave. Da el paso más pequeño que se sienta posible y nota si algo alivia aunque sea 1%.
Consejos para que se mantenga
Vincúlalo a anclas diarias: después de cepillarte los dientes, antes de abrir el correo, al estacionar.
Manténlo breve: la constancia vence a la intensidad. Treinta segundos cuentan.
Registra lo que ayuda: “Exhalación larga después de comer = menos espiral en la tarde”.
Honra tu cultura y estación: elige aromas, canciones, mantras u objetos que se sientan como casa.
Cómo puede sentirse “mejor”
Te recuperas más rápido tras un trigger.
Notas señales tempranas—pensamientos acelerados, pecho tenso—y respondes antes.
El sueño y la digestión empiezan a asentarse.
Te sientes más tú y menos a la voluntad del momento.
Tu sistema nervioso aprende con repetición y amabilidad, no con fuerza. Si estás sanando de trauma, ve despacio y mantente dentro de lo tolerable. Trabajar con un@ terapeuta informad@ en trauma puede ayudarte a adaptar estas prácticas a tu cuerpo, historia y cultura—y es un camino que no tienes que recorrer sola/o.
Invitación: Si esto resuena contigo y quieres apoyo, ofrezco una consulta gratuita de 15 minutos. Escríbeme a catalinauribekling@gmail.com o llama/textéame al (415) 580-0463 para agendarla.
Catalina Uribe-Kling



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