Liberándote de la necesidad de encajar
- catalinauribekling
- 5 jun
- 2 min de lectura

¿Alguna vez has sentido que no puedes traer todo lo que eres a tu propia vida? Como si, para mantener la paz o recibir aceptación, tuvieras que dejar una parte de ti en la puerta.
No es algo que te pasa solamente a ti, y no hay nada malo contigo. Lo que sientes es el peso de una programación que recibiste hace mucho tiempo.
Desde la infancia nos enseñaron que debíamos complacer. Ser "niñ@s buenos". Nos mostraron que tener valor significaba mantenernos dentro de ciertos límites: satisfacer a los demás, no hacer demasiado ruido, no incomodar, y adaptarnos a lo que el mundo esperaba. En su momento, adoptamos estas reglas porque buscábamos algo fundamental: amor, seguridad y pertenencia.
Pero esa versión del deber tiene un costo muy alto. Termina silenciando las partes más vivas, creativas, instintivas y salvajes de nuestro ser.
Poco a poco, aprendemos a dudar de nuestra intuición. Cedemos nuestro poder en las relaciones, aceptamos menos de lo que merecemos en el trabajo, y nos desconectamos de lo que realmente nos da gozo. Desarrollamos una gran habilidad para leer lo que el resto necesita, olvidando por completo cómo leer nuestro propio cuerpo y nuestra propia alma.
Tu misión no es arreglarte. No viniste a la vida a ser un/a niñ@ buen@.
A menudo, cuando sentimos esa desconexión, pensamos que necesitamos cambiar, mejorar o adquirir nuevas herramientas para finalmente sentir que somos suficientes. Pero la sanación profunda no se trata de sumar cosas a quien eres. Se trata de restar.
Se trata de empezar a ver esa programación: todas esas creencias, miedos y mandatos que nunca fueron tuyos para empezar y comenzar a soltarlos con mucha compasión, para que aquello que es genuino en ti pueda por fin salir a la superficie.
Ese es el verdadero trabajo de liberación. Es atreverse a mirar de frente las expectativas heredadas y decir: "Esto ya no me pertenece".
Debajo de todo lo que te enseñaron a ser, tu esencia sigue intacta.
A través de la escucha profunda y la sabiduría de tu propio cuerpo, puedes volver a abrir el canal hacia tu verdad original. Puedes reclamar esa parte de ti que sabe exactamente qué quiere, qué necesita y qué se siente bien. La parte que se atreve a vivir sin pedir permiso. La que es libre, real y completa.
No necesitas encajar en el molde de nadie más. No necesitas ser diferente. Solo necesitas recordarte.
Para reflexionar hoy: Tómate un momento, respira profundo y pregúntate: ¿Qué parte de mí he estado escondiendo por miedo a incomodar o a no encajar? ¿Qué pasaría si hoy le doy un poco más de espacio a esa parte de mí?
Catalina Uribe-Kling, LMFT
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